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sábado, 15 de septiembre de 2018

"A MI ABUELITO OSCAR"

(*Epístola publicada en mi libro "Con Alas de Olvido" y en la Antología "Family", páginas 209 y 210, editada en Isla Negra)


*PARA LEER, HACER CLICK EN LAS IMÁGENES



Link de la Antología completa:

http://alfredasis.cl/ASIS_FAMILY.pdf


miércoles, 12 de septiembre de 2018

"LA LUZ DE VÍCTOR HUGO TUMBA"

(*Poema publicado en la Antología en Homenaje al padre Víctor Tumba, páginas 30,31 y 32, editado en Isla Negra 2018)


*PARA LEER, HACER CLICK EN LAS IMÁGENES





Link de la Antología completa:

ASIS_PADRE_TUMBA.pdf


martes, 11 de septiembre de 2018

" PALABRA"

(Poema publicado y expuesto en EL MUSEO DE LA PALABRA DE MADRID, en España, en el DÍA INTERNACIONAL DE LA PALABRA, el 23 de Noviembre de 2017)

Sentir profundo,
emoción, pensamiento.
Apasionada consigna,
que espera justicia.
Sonido articulado,
de miel, entre amores.
Susurradas o en gritos,
sin edad ni tiempo.
Voz intensa,
que busca quórum.
Simple o compleja,
quiere expresarse
y ser comprendida.

Poderosa arma,
entre la inconciencia.
Hiriente e insidiosa,
en manos de la envidia.
Justa e injusta,
extensa o concisa.
Dicha o escrita,
no tiene fronteras.

Vibración humana,
de amor y de odio.
Palabra, es Paz o guerra.
Y va en cada uno,
lo que siembre en la tierra...



lunes, 10 de septiembre de 2018

"PLATÓNICA ILUSIÓN"

Un silencio se produjo
cuando su mirada
encontró la mía.
Desde ese día, 
se buscaron
en el quehacer diario.
Quisieron traspasar el umbral
de aquellas pupilas,
que fueron portal,
hacia un sutil hechizo.
Quisieron quedarse
en rincones sinuosos
de un corazón enardecido.
Quisieron ser parte
de una sola historia
en común e irrepetible...

Un silencio se produjo...
Al oír de sus labios,
suaves palabras,
que envolvieron mis oídos,
de melodioso sonido.
Que hizo vibrar mi cuerpo,
que desde entonces,
solo quiso ser suyo.

Un silencio se produjo...
Al reencontrarlo de casualidad, 
una tarde.
Y descubrir, que no era mío.
Que abrazaba a otra,
mientras vivías en mis sueños.
En ideas elaboradas,
solo en mi mente.
Donde éramos él y yo.
 
Un silencio se produjo...
aquella nueva mañana,
en que dejé que se fuera
de mis pensamientos,
de mi ilusa vida,
en que jamás estuvo.

Platónica ilusión, 
solo eso era,
nada más que eso.

Y es todo lo que has sido...





lunes, 27 de agosto de 2018

CHILLÁN...EN 1872

*Imágenes con la descripción de Chillán del año 1872. Posterior al terremoto de 1835 y que aparece en el libro:"Chile Ilustrado" de Recaredo Santos Tornero, en diez de sus páginas. En este libro se van describiendo una a una cada Provincia de Chile y está disponible en archivo PDF para descargarlo completo en internet.

Un hermoso viaje al pasado...
















lunes, 20 de agosto de 2018

"ALGUNAS LEYENDAS DE ÑUBLE"

*LA CUEVA DE LOS PINCHEIRA Y LA LEYENDA DE ESTOS BANDIDOS

En el Valle Las Trancas, a 67 kms. de Chillán, se encuentra la Cueva de los Pincheira. La cueva está enclavada en una enorme y extensa pared rocosa de un farellón de basalto, rodeada de bosque nativo y saltos de agua. Servía de refugio y escondite a estos famosos hermanos bandidos: Antonio, Santos, Pablo y José Antonio Pincheira y a su ejército de dos mil hombres, que en el tiempo de la colonia, atacaban y saqueaban las ciudades, secuestrando y llevándose a la mujeres, para pedir rescates en dinero o haciendas.
Ellos defendían la autoridad del rey de España en América. A caballo y vestidos de negro asolaban los Valles vecinos desde Chillán a Argentina. Saquearon  exitosamente Chillán en la "guerra a muerte" (1819-1820), Linares (1823), San Fernando, Curicó y San Carlos (1824), Parral (1825), Talca y Mendoza (1828) y el Cajón del Maipo (1829). Dominaron un territorio extenso de la pre-cordillera chilena, el sur de la provincia de Mendoza y las cuencas de los ríos: Neuquén y Colorado. La guerrilla se mantuvo en la zona de Chillán y Parral hasta finales de 1822. Luego siguió al norte del río Maule. En 1825 saqueaban al este de los Andes, en Cuyo. A principios de 1827, por dos años, saquearon las provincias rioplatenses. Luego, volvieron a Chile, llegando hasta el río Cachapoal y el río Maipo.
  El 14 de enero de 1832, el general Manuel Bulnes, logró acorralar a estos bandidos y en la Batalla de Las Lagunas de Epulafquen. En el enfrentamiento murio el último jefe, José Antonio Pincheira, junto a doscientos de su ejército de bandoleros.




  

*LA MULA BLANCA:

En las noches oscuras y también en las claras, aparece una mula blanca sobre la caída de agua de la Cueva de los Pincheira y eso es señal de que quienes buscan los tesoros de estos bandidos, van en el camino seguro.






*LA CUEVA DE QUILMO:

Al sureste de Chillán, sobre la ribera norte del estero Quilmo, a la izquierda del viejo camino entre Chillán y San Ignacio, existe una cueva que sirve de posada a quienes transitan por ese camino. Esta cueva fue hecha por los cachos del "Diantre" (diablo u hombre furioso), que recorría el sector de un hombre rico que lo había estafado. Las brujas de San Ignacio, descubrieron esta cueva y comenzaron a reunirse las noches de los martes y viernes, para celebrar sus aquelarres y fiestas. En esas noches, nadie puede acercarse. El que se atreva a hacerlo será amenazado y perseguido por una zalagarda de furiosas zorras, con enormes dientes, que son las brujas que han tomado estas formas y hasta antes del amanecer son inmunes a balas y arremetidas de caballos o cualquier ataque. Solo con la luz del nuevo día toman su forma humana y se echan a volar.





*LA SIRENA DEL RÍO CATO:

  El río Cato se une al río Ñuble cerca de la ruta Chillán - Talca. En un trayecto alejado del camino, en las tardes de los jueves, aparece una niña muy hermosa con cabellos dorados y una linda voz, con la que atrae a las personas hacia la montaña, desde donde nunca más son encontradas ni se sabe qué ocurrió con ellas.








*LEYENDA DE MANUEL RALO

Manuel Ralo era un misterioso bandido de la zona, que cometió hasta cinco crímenes de una vez. Cuando se le aparece a los campesinos, les pregunta: "¿Quién es Manuel Ralo...hombre?...A lo que los campesinos deben responderle: " Ojalá pillen a ese bandido y lo maten". En torno a él, se teje la leyenda de que una bruja le enterró un crucifijo en el lado izquierdo de su pecho y por esto, no puede morir.







domingo, 24 de junio de 2018

"BREVES APUNTES SOBRE LAS TERMAS DE CHILLÁN"

(Libro escrito por el Doctor Exequiel Rodriguez R. en 1935. Un fascinante viaje al pasado por las Termas de Chillán, distantes, a cuatro años, de que ocurra el devastador terremoto de 1939 y que 
gracias a estas notas y análisis, escritos de puño y letra por este doctor, podemos conocer los viajes, en esa época, a las Termas; cómo era el camino, la geografía, el entorno, la gente: el año en que comenzaron a ser usadas, sus milagrosas aguas, para mejorar; testimonios de gente sanada; Las primeras personas que las administraron, hasta pasar a manos de la I.Municipalidad de Chillán...etc.etc.)

A continuación, un extracto:

"...Las Termas de Chillán son conocidas desde hace más de dos siglos. El padre Rosales en su Historia de Chile, obra escrita a mediados del siglo XVII, menciona dos vertientes termales de este país: las de Rancagua (Termas de Cauquenes) y las de Chillán; pero solo hay noticias de que fueran aplicadas a las dolencias humanas desde el año 1703, en que un religioso hospitalario de San Juan de Dios, fray Bernardo fué a visitar esas Termas llevando algunos enfermos, que volvían de ellas muy aliviados. Todos los veranos repetía sus viajes, llevando cada año mayor número de enfermos  que se bañaban en pozosabiertos al lado de las vertientes.
En uno de estos viajes fué asesinado por los indios el virtuoso sacerdote.
Al frente casi de la Cueva de los Pincheiras, de la que me ocuparé más adelante, y a la entrada de una gruta rodeada de abuntante vegetación, hay una piedra muy original que, mirada a la distancia, tiene la forma de un fraile con la capilla calada, piedra que llama la atención de cuantos visitan las Termas.
La superstición de los montañeses ha inventado una leyenda diciendo que ella es el cuerpo del fraile que fué convertido en piedra por haber abjurado de su fé poco antes de morir.
El cuento y el nombre del estero que corre a los pies de la rocosa ladera, el Renegado, están vinculados, como se ve, a la memoria del sacerdote que fue tal vez el primero en utilizar la virtud curativa de estas aguas.
En 1750, dos hermanos de apellido Rubilar arrendaban las Termas por 1000 maravedíes anuales, que pagaban al Tesoro Real. Ellos mismos hacían de bañistas y parece que propinaban, además de los baños calientes y de vapor, envolturas en barro, tan usadas hoy día en algunos balnearios europeos, principalmente para la resolución de ciertos exudados, servicio que, bien instalado, daría muy buenos resultados en las Termas de que me
ocupo.
Poco despues don Juan de Rueda, cirujano militar, las administró durante diez años e hizo abrir nuevos pozos, pues la clientela aumentaba de año en año.
Se sucedieron algunas otras administraciones sin importancia, hasta 1830 fecha desde la cual un señor Viedma las administró 10 años en sociedad con el Cabildo. Este administrador fué el primero que edificó algunos galpones de tabla, y el año más brillante la sociedad se dividió las ganancias ascendentes a $600.
  Don Juan Zúfiiga las arrendó por 10 años en 1849, en la cantidad de $ 500, pero fué obligado a edificar 20 casuchas de maderas, a colocar 6 tinas, también de madera y a ejecutar ciertos arreglos en el camino.
Aquí parece que comienzan las administraciones progresistas que poco a poco han ido dotando al establecimiento de varias comodidades que, aunque hoy nó son todavía tantas como debieran ser, permiten a lo menos clasificar estas termas, bajo este punto de vista, entre las de primera clase de las existentes en el país.
Hoy, las Termas pertenecen a la Municipalidad de Chillan, que las dá en arriendo en subasta pública. Le han disputado su posesión varias comunas rurales del departamento; pero una reciente sentencia judicial se las ha adjudicado definitivamente.
Llegamos al fin a la administración actual, de Wedeles y Cía., que ha ejecutado grandes adelantos, tanto en el hotel como en los baños, que ha dado gran importancia a la higiene y ha hecho en el camino arreglos de consideración, hasta el punto de poder mantener con toda regularidad un servicio de coches rápido y seguro.
Esta Sociedad termina con la temporada de 1910 a 1911, los 9 años por los cuales subastó el arriendo del balneario a razón de $ 45,200 por cada temporada.
Al próximo remate, que tendrá lugar en el presente año, acudirán muchos interesados, pues la fama de estas Termas aumenta de día a día.
Se está contruyendo un ferrocarril de trocha angosta que, pasando por las poblaciones de Pinto y Coihueco,
llegue hasta el mismo balneario. Están para terminarse los primeros 28 kilómetros de la línea, y gracias a labor infatigable y constante de nuestro intendente, Don
Vicente Meudez Ürrejolá y gran impulsor de esta obra, podrán concurrir a las Termas, 5,000 personas por temporada, aprovechando las facilidades que proporcionará ese ferrocarril, que al mismo tiempo de beneficiar una rica región del país, permitirá a la humanidad doliente sacar de estas aguas todo el partido que debe esperarse de sus altas Virtudes medicinales.

VIAJE
Como hemos dicho hace poco, este establecimiento termal pertenece hoy a la Municipalidad de Chillan, que lo ha dado en arriendo por el plazo de nueve años a la
Empresa Wedeles y Cía. que lo explota actualmente.
Cuidado muy primordial de los arrendatarios actúales y de los que les han precedido ha sido el de organizar un buen servicio de traslación entre la ciudad y las
Termas, haciendo en el camino los arreglos necesarios y manteniendo buenos carruajes dotados de abundantes y bien cuidados caballos de arrastre para viajeros y no escaso número de carros y carretas para el expedito acarreo de provisiones y equipajes.
  El viajero que va a las Termas debe hacer alto necesariamente en Chillán, ciudad a la cual tiene acceso por ferrocarril desde cualquier punto del país.
  Contratado su pasaje en la oficina que la empresa tiene en esta ciudad, se emprende el viaje a las cuatro o cinco de la mañana en un bogue de tres asientos o en un coche de cuatro, vehículos que, por su solidez y amplitud, permiten hacer la jornada en las mejores condiciones que es dado esperar.
Hasta Pinto, aldea de unos mil habitantes, situada a siete leguas de Chillán y que forma la primera estación y el primer cambio de tiro de la linea, el coche rueda
por un camino ancho y plano, flanqueado por elevadas hileras de álamos, tras de los cuales se extienden valiosas haciendas. Canales de regadío la cruzan de cuando
en cuando, y a sus costados se elevan, poco distantes unas de otras, cómodas habitaciones de agricultores a caudalados, que hacen sus fortunas con la explotación
de aquellos terrenos ricos para toda clase de cultivos.
  En Pinto, mientras se cambian los caballos del coche, puede el viajero reconfortar su estómago con un desayuno consistente en caldo de ave, huevos o café.
Desde Pinto hacia el oriente, el camino se estrecha y sube sensiblemente. Empieza ya la montaña. A poco se llega a la cuesta del Papal, la primera de las gradientes rápidas de la vía, que asciende en zig zags durante
un kilómetro. Salvada esta primera dificultad, se entra a los característicos caminos montañosos, angostos, profundos, polvorientos, trazados en largos años en el terreno trumaoso por el tráfico de carretas y por los torrentes del invierno que se deslizan por ellos como por un cauce. He aquí como descubre esta parte del camino un galano escritor nacional.
 «En el Papal, la primera de las gradientes rápidas de la vía, los caballos luchan con penosos esfuerzos, se empapan en sudor, tienden sus músculos y jadean ruidosamente. Terminada esta subida, nos encontramos en plena montaña. Nubes espesas de finísimo polvo envuelven carruaje, caballos y viajeros en aquellos caminos angostos y profundos, labrados en largos años por las ruedas de las carretas y los torrentes del invierno. Avellanos, laureles, hualles y mañíos, entrelazados de copihues, cruzan sus ramas por sobre la vía y le forman un toldo de espeso follaje. Por los claros que deja de cuando en cuando esta exuberante vegetación, podíamos ver
hacia la izquierda el valle del río Chillán, arbolado, envuelto en brumas azuladas, y más lejos la sucesión no interrumpida de lomas y cerros que se escalonan unos tras otros hasta confundirse con las cimas nevadas de los Andes, entre las cuales se destaca imponente y majestuoso el volcan Chillán, con sus airosos y elevados
penachos de humo, que el viento deshace pocos minutos despues de formados».
  Por los claros que deja esta exuberante vegetación, la vista del viajero puede deleitarse contemplando a su izquierda el profundo valle de la Esperanza, por el fon-
do del cual se desliza en caprichosas direcciones el río Chillán. Es un valle amplio, de magníficas tierras de cultivo, que aparece a los ojos del viajero envuelto en brumas azuladas, cerrado a ambos lados por montañas que van ascendiendo gradualmente unas tras otras hasta confundirse a lo lejos con las cimas de los Andes cubiertas de nieve. Este paisaje es una de las bellezas naturales mas preciosas de las muchas que al viajero le es dado
contemplar durante la marcha.
Así se llega a las Quilas, la segunda estación, en la que hay un restaurant bien provisto donde los viajeros almuerzan con un menú bastante variado y aceptable.
A las doce del día se emprende nuevamente la marcha para llegar dos horas mas tarde a la Invernada, la tercera posta.
Un poco al oriente de ella penetra el carruaje al valle del Renegado, en cuyo extremo oriental están las Termas. El Renegado debe su nombre, probablemente,
a la rapidez de su corriente y al ruido que forman sus aguas al chocar contra las rocas de su áspero lecho.
Siguiendo su curso tortuoso se recorre el valle durante tres o cuatro horas.
A las bellezas naturales de esta parte del camino, hay que agregar la Cueva de los Pincheiras y la Cueva del Fraile. La primera, amplia concavidad situada a la derecha del camino y labrada por la naturaleza en la ro-
ca viva, sirvió de albergue durante largos años a una famosa cuadrilla de bandidos, capitaneada por los hermanos Pincheira, tristemente célebres en la época que si-
guió a la guerra de la Independencia, y la segunda es una curiosa cavidad situada en la falda de la barranca del valle, que tiene a su entrada una piedra que, mirada
de lejos, se asemeja a un fraile con la capucha calada, efecto curioso de visión que los campesinos de esos lugares relacionan con la fábula del padre renegado que hemos mencionado más atras.
Después de dejar atrás la posta de la Invernada se llega a Las Trancas, última etapa de la línea, situada un poco antes de empezar la última y más rápida subida de
todo el camino. Esta subida, que empieza unas dos leguas antes de llegar a las Termas tiene una pendiente tan pronunciada que los caballos necesitan descanso y respiro a cada cinco minutos. Toda ella se desarrolla en zig-zags, al borde de precipicios por cuyo fondo se arrastra el río entre árboles gigantescos. Al fin, después de dos horas de penosa subida, al dar el camino una vuelta brusca se divisa de repente el conjunto de todo el establecimiento, al mismo tiempo que el sonido de una campana comunica
que el coche ha sido visto desde las Termas y que está próximo el término de aquel viaje de cien kilómetros recorridos en diez horas. Desde el coche, puede el viajero ántes de llegar, ver el conjunto de todo el establecimiento, asentado al pie de
un alto contrafuerte del volcán Chillán, sobre una explanada artificial rodeada por ásperas cadenas de montañas por todos sus lados, menos por aquel que da salida hacia
el valle: en el centro se alza el edificio del Hotel, con todas sus dependencias, hacia la derecha una serie de hermosos chalets pintados de gris y con techo plomizo; hacia la altura, detrás del hotel, los baños de vapor, azufre y potasa; a pocos pasos del establecimiento y a la misma altura, el baño de fierro; a la izquierda otros chalets para
los huéspedes del hotel, y más hacia el bajo varias series de casuchas para gente pobre.
Un nuevo esfuerzo de los caballos y el coche se encuentra en la explanada misma de los baños, donde los empleados del establecimiento reciben a los viajeros y los
conducen a sus habitaciones entre la curiosidad de los bañistas que rodean el carruaje o que contemplan desde los balconcillos a los recién llegados. A la espalda de los baños y como sirviéndole de defensa, se alza una cresta erizada de peñascos, que se conoce con el nombre de los Pirigallos. De ella arrancan, como dos brazos que quisieran rodear el sitio donde se alzan los edificios, dos cadenas de montañas elevadas: a la izquierda la de la Niebla y a la derecha la del Purgatorio. Detrás de la primera se extiende un valle cubierto de vegetación denominado potrero de la Niebla. El purgatorio no es otra cosa que la primera cadena de una serie de elevaciones que llegan hasta el Volcán.
El Valle de la Niebla es limitado al oriente por un cordón de cordillera más elevado que los anteriores, de difícil acceso, llamado de los Pedernales. Salvando esta escarpada eminencia, se llega al ámplio y extenso valle de las Aguas Calientes, cubierto de exuberante vegetación, principalmente a orillas del arroyo que, saliendo por debajo de un gran ventisquero y abriéndose una inmensa galería en la nieve, sale a la superficie con la temperatura de 40° centígrados. Este arroyo es el origen del
Diguillín. Desde la falda norte de este gran valle y muy cerca de él, se divisa el cerro de azufre, inmensa solfatara, con azufre que tiene una ley de 70° y que actualmente
explota la sociedad española de Francisco Blanco e hijos. De la solfatara acarrean el azufre en mulas al hotel y de aquí lo llevan en carretas a unos hornos que han construído cerca de la posta de la Invernada, en donde se sublima durante el invierno. Es una industria de gran porvenir, sobre todo ahora con la expectativa del ferrocarril.
La esplanada de las Termas tiene una altura de 1.800 metros sobre el nivel del mar. La cresta del Pirigallo, 2.500 metros. Están situadas a los 71°de longitud oeste de Greenwich y a los 36° de latitud sur.
El Renegado nace al lado derecho de los baños de azufre del derretimiento de las nieves, y después de formar una pequeña cascada, llamada de la Gloria, se precipita sobre las rocas, y aumentando su caudal con las innumerables filtraciones de los deshielos y vertientes minerales, bordea el estremo oriente de la explanada.
Subiendo por el camino que conduce a los baños, se ve una pequeña gruta horadada en la roca antes de atravesar el puente del Renegado, y mirando un poco
hacia el norte y al poniente, se ve un enorme risco escarpado, cortado a pique y de una altura de unos 50 mts., formado por el hacinamiento de rocas fracturadas y unidas por óxidos y súlfuros ferruginosos.
Al pie de esta enorme muralla y en el lecho mismo del Renegado brotan varias vertientes termales de naturaleza sulfurosa. Algunos metros mas al oriente aparece una gran fumarola que arroja gran cantidad de vapor sulfurado por agujeros y grietas abiertas en el terreno esencialmente
volcánico. Gran parte de esta fumarola es la que se utiliza para los baños de vapor.
A unos 60 mts. más al oriente y a unos vein-
te sobre este nivel, brotan seis vertientes de aguas sulfurosas y alcalinas, en un espacio reducido que antes se llamaba el cerquito, porque estaba cerrado con un cerco de tablas y que hoy está abovedado con cal y piedra.
Estas aguas son las que se utilizan para los baños y llegan por cañería de fierro a los estanques que están algunos pasas más abajo. Las sulfurosas, llamadas de azufre,
marcan 57° unas y otras 56°. Las carbonatadas sulfurosas, llamadas de potasa, marcan 47 y 49°. Esta tempera-
tura se mantiene más o menos uniforme durante la temporada de baños, salvo una lluvia, una granizada o una nevazón, en que baja aquélla considerablemente; aunque hay que anotar el hecho curioso de que uno o dos días antes de que ocurran estos fenómenos la temperatura sube unos 5 ó 6° en todas las fuentes; hecho que, unido a que las fumarolas arrojan entonces mayor cantidad de vapor, sirve a los bañeros para predecir casi a ciencia cierta los cambios de tiempo.
La loma en que se encuentran estas vertientes es una arista que, bajando del Pirigallo, va a perderse cerca del baño de vapor. Está atravesada en todas direcciones por tubos de vapor y de agua hirviente y limita una quebrada llamada de los Fondos a causa de las grandes columnas de vapor que se desprenden bullentes y con
estrépito de diversos puntos, y que són el origen de otras tantas vertientes sulfurosas y alcalinas. De modo que esta loma está bañada por ambos costados por los dos brazos que dan origen al Renegado, que corren por dos quebradas: la de la Gloria y la de los Fondos.
Atravesando la quebrada de los Fondos se sube a una loma que baja también de los Pirigallos para perderse en el Renegado y cuyo suelo presenta, más o menos el mismo aspecto que el de la loma de que se acaba de hablar: terreno muy caliente, coloreado de blanco, amarillo, rojizo y negro de donde se desprende vapor con temperatura hasta de 100°. La temperatura de ebullición del agua es aquí de 96° centígrado.
Bajando de esta lomita por el sur, se cae a la quebrada de las Fumarolas, llamada así por haber en su extremo oriente, en el alto, boquerones y grietas por donde se desprende vapor de agua y vapor sulfuroso, con estrépito y en gran cantidad.
Aquí domina el elemento ferruginoso combinado con el azufre, y es donde tienen su nacimiento las vertientes llamadas del fierro. En toda la quebrada hay precipitados oscuros, esflorescencias verdosas, amarillas y rojizas, compuestos en su mayor parte de súlfuros, sulfatos y óxido de hierro. El agua sale con temperatura de 50° y es tomada en cañerías de fierro para conducirla a los depósitos de los baños, que están muy cerca del hotel, como ya se ha dicho. La cañería va al aire libre, de modo que hay enfriamiento considerable y precipitado en los 300 metros de trayecto recorrido. De aquí que solo se pueden tomar baños de fierro de 28 a 30° de temperatura.
La cañería debería ir forrada en una sustancia aisladora y enterrada, por lo ménos, a unos cincuenta centímetros de profundidad para que el agua pudiera llegar a las tinas con 37 o 28°, pues las personas anémicas y delicadas no deben tomar en estas alturas baños de menos de 35° sin exponerse a resfriados u otros accidentes.
Después de la quebrada de las Fumarolas, se llega al cerro de la Niebla de que ya se ha hablado y que se confunde más abajo con la cordillera del Cordón."

* Y por ultimo...Les dejo y comparto el enlace, para descargar el libro completo en PDF, que en menos de una hora los llevará de regreso a esa época...

https://www.google.cl/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://www.bcn.cl/obtienearchivo%3Fid%3Ddocumentos/10221.1/53530/1/202885.pdf&ved=2ahUKEwjd45bMw83cAhVBEpAKHSkdBSYQFjADegQIBxAB&usg=AOvVaw00wzpV1ozxHwZLZx0zZh4F




lunes, 7 de mayo de 2018

"LA MIRADA DE MI MADRE"

La mirada de mi madre,
era nostalgia y nobleza,
de tiempos pasados, 
niñez e inocencia.

Raíces y añoranza 
de antiguos vagones, 
de tren y estaciones,
en  viejos veranos. 

Calor de familia,    
en Choapa y su río.
Risas, ensueños 
y amor de Estela, su tía.

Sabor de cazuelas, 
damascos, brevas
y un queso de cabra,
chirriando en el fuego.

Noches de cuentos, 
mitos, fantasmas
y un viento que sopla 
y apaga las velas.

Ausencia de padres, 
sufrió en silencio
y era pura energía, 
en su diaria rutina.

Sus compras, sus gatos 
y algún buen concierto.
Su alma muy joven,
aunque tuviese bisnietos.

De muchas virtudes 
y algunos defectos
mas ahora que ya no está 
demasiada falta nos hace.

Mantuvo sus sueños
como el viaje a Francia.
y guardaba recuerdos 
en su profunda mirada.

La mirada de mi madre,
es la mirada
que más quisiera, 
 volver a reencontrar...



jueves, 12 de abril de 2018

IRENE MORALES INFANTE

(A través de ellla, un sentido Homenaje a las valientes mujeres chilenas que participaron en la Guerra del Pacífico)

   Nació en Santiago el 1 de abril de 1865, en el barrio popular "la Chimba" ("de la otra orilla" en lengua Quechua), al norte del Río Mapocho. Al morir su padre, se trasladó con su madre a Valparaíso, allí aprendió el oficio de costurera. En 1877, cuando tenía doce años, su madre la casó con un hombre mayor, quien murió antes del año de casados. Esta pérdida y  la muerte de su madre, la motivaron a viajar a Antofagasta. Allí, se casó, a los catorces años de edad, con Santiago Pizarro, que fue fusilado por asesinar a un soldado boliviano en una pelea.
    El 14 de febrero de 1879, durante la Guerra del Pacífico, desembarcaron las tropas chilenas en la ciudad e Irene Morales intentó reclutarse en el ejército disfrazada de hombre, siendo descubierta y enviada como cantinera o enfermera, al Tercero de Línea. Participó con fusil en mano en el desembarco de Pisagua (2 de Noviembre de 1879) y en el Combate de Dolores (19 de Noviembre de 1879) y una vez terminada la batalla, se preocupó de los enfermos y heridos. 
    El general Manuel Baquedano, al oír la labor de Morales, la autorizó oficialmente para que vistiera el uniforme de cantinera y al mismo tiempo le otorgó el grado de Sargento.
    También combatió en las Campañas de Tacna, Chorrillos y Miraflores. 
    El rol de las mujeres en la Guerra del Pacífico fue activo y se centraba en tres ámbitos: El aporte económico, el cuidado de los enfermos y como cantineras. Marchaban junto al Ejército y se desempeñaban simultáneamente como: sirvientas, enfermeras y valientes soldados.
    Durante la Guerra, Irene Morales se destacó siempre por su entrega desinteresada y su valentía. Después de finalizar ésta, regresó a Santiago, donde falleció en el anonimato, abandono y pobreza, en un hospital, en 1890, sin recibir ningún reconocimiento por su país en vida. Solo a cuarenta años de su muerte, el 25 de agosto de 1930, el coronel Enrique Phillips le dedicó unas palabras publicadas en El Mercurio, donde señaló:
   "Las Judith de Chile fueron muchas en esa gloriosa jornada, pero ninguna superó en valor a Irene Morales, el tipo de la mujer chilena".
    Irene Morales, junto a la Sargento Candelaria, representa a la mujer chilena simple y abnegada, con coraje y decisión, a pesar de las circunstancias duras  y extremas, que le tocó vivir desde niña. Y, a través de ella, debemos recordar a las muchas otras mujeres que participaron en esa Guerra del Pacífico y demás hazañas y que han sido olvidadas por la Historia...
     Una calle de Santiago, aledaña al Parque Forestal, lleva su nombre.






lunes, 26 de marzo de 2018

UNA DE LAS PRECURSORAS DE LA NOVELA HISPANOAMERICANA...

MERCEDES MARÍN DEL SOLAR 
(1804 - 1866)

Escritora, profesora y poetisa chilena.  Nació en Santiago el 11 de septiembre de 1804  y es considerada como una de las precursoras de la novela hispanoamericana, junto a Juana Manso, Rosario Orrego, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Julia López de Almeida, Clorinda Matto de Turner, Manuela Gorriti y Mercedes Cabello de Carboneda, entre otras.
  Hija de Don Gaspar Marín, miembro de la Primera Junta Nacional de Gobierno.
  Gracias a la posición social de su padre, creció en un ambiente de intelectuales ilustres como Andrés Bello, el poeta Ventura Blanco Encalada (hermano de Manuel Blanco Encalada) entre otros y tuvo una educación privilegiada en relación al común de las mujeres de su época. A los doce años, estudió francés, italiano, canto, piano, vihuela y clavel. Dueña de un talento innato que demostró a los catorce años al escribir su primer poema, inspirado en los sucesos de la Independencia de Chile.
   En 1830 contrae matrimonio con José María del Solar, transformando su hogar en un centro intelectual, gracias a las tertulias literarias y artísticas que ofrecía.
  Su nombre comenzó a ser conocido en la cultura santiaguina por sus dos primeras publicaciones: "Inscripción grabada en la muralla del jardín de una casa de campo" y "Letrillas". Y en 1837, su "Canto fúnebre a la memoria de don Diego Portales", inspirado en el asesinato del Ministro, la consagró en las letras chilenas. Usaba el pseudónimo de "Por una Señora Chilena".
  La falta de espacio en Chile para una mujer escritora la fue desalentando, hasta que dejó de publicar.
  Sus últimos años los dedicó a la instrucción de niñas en las escuelas creadas por la Sociedad de Instrucción Primaria, a la actividad política (logra el indulto a la pena de muerte para los derrotados de la Revolución de 1859) y la beneficencia.
  Falleció a los 62 años, el 21 de diciembre de 1866.
  En 1874, su hijo Enrique del Solar, reúne su obra poética en el libro "Poesías de la señora Doña Mercedes Marín del Solar".
  A continuación, uno de sus sonetos, llamado:

"A LA HERMOSURA"

¿Qué eres, dulce hermosura, ante los ojos
del mortal que seduces con tu encanto?
Objeto destinado a verter llanto,
juguete de sus pérfidos antojos.

Raro será el que rinda por despojos
a la pura beldad un amor santo;
el hombre engaña, ríe y entre tanto
siembra bajo su planta mis abrojos.

Tal es tu vida. La mujer hermosa
cual delicada flor, busqué abrigo
de la excelsa virtud y cautelosa

el prudente temor lleve consigo
y guarde el amor la pura rosa
al esposo feliz, al digno amigo.